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lunes, 12 de septiembre de 2011

Explosión en una planta nuclear del sureste de Francia


Una fuerte explosión ha tenido lugar este lunes a las 11.45 horas en laplanta nuclear de Marcoule, al sur de Francia, según las autoridades galas, que hablan de peligro de fuga radiactiva.
En el suceso ha fallecido una persona, que ha quedado completamente carbonizada, y otras cuatro se encuentran heridas. La instalación se encuentra a 230 kilómetros de territorio español.
El incidente se habría producido cerca de un horno de la central, perteneciente a Centraco (filial de EDF), donde están actuando los bomberos. Debido al suceso, EDF ha perdido un 7% en la Bolsa de París.
[foto de la noticia]
Según las primeras informaciones, se produjo un incendio en la zona de desechos radiactivos, lo que condujo a la explosión.
Los gendarmes franceses han acordonado la zona y han establecido unperímetro de seguridad. En todo caso, un portavoz de la comisión de la energía atómica ha asegurado que hasta el momento no se puede hablar de fuga radiactiva y que hay que tener en cuenta que en esta planta no hay reactores en activo como en las golpeadas centrales deFukushima y Chernóbil.
De los cuatro heridos, uno se encuentra de gravedad y los restantes han sido ingresados en el hospital de Bagnols-sur-Cèze.
Los vecinos de las localidades cercanas a Marcoule aseguran que no han establecido ninguna medida de seguridad extra en sus calles. A su vez, ciudadanos de la zona afectada y periodistas han criticado que no se encuentre en la zona ningún responsable de la división de Marsella del ASN (Autoridad de Seguridad Nuclear), que es la encargada de proteger al público e informar a la población.
Por su parte, el Organismo Internacional de la Energía Atómica(OIEA) asegura que está pidiendo información de lo ocurrido a las autoridades francesas.

viernes, 18 de febrero de 2011

El suministro de gas a España depende de cuatro gobiernos extranjeros



El nuevo gasoducto Medgaz está en un 80% controlado por compañías estatales extranjeras. Algo no funciona en nuestro sistema energético. 


Antes de finales de marzo se inaugurará el segundo gasoducto que une la Península Ibérica con el Magreb. Se trata del Medgaz, una gran conducción submarina de 210 kilómetros de longitud que une las costas de Almería con las de la ciudad argelina de Beni Saf. El gasoducto, considerado estratégico por el Gobierno español, será uno de los pilares sobre los que se asentará el suministro nacional de gas en los próximos años.
El gasoducto, que fue aprobado en 2001 con la fundación de la compañía que lo gestiona (Medgaz), empezó a construirse en el año 2006. Conecta los yacimientos de Hassi R’mel, en el desierto del Sáhara, con la red española de gas y ha supuesto una inversión de cerca de 1.000 millones de euros. Cuando esté en servicio podrá inyectar a la red unos 8.000 millones de metros cúbicos de gas natural por año, una cantidad similar a la que actualmente entra por el gasoducto Magreb-Europa, que discurre por el fondo del estrecho de Gibraltar.
El proyecto vino en su día apadrinado por varias empresas españolas junto a la francesa Total y a la argelina estatalSonatrach. Suponía evitar el paso de Marruecos y evitar cortes de suministro en el caso de conflictos con el país vecino. Todo muy bonito hasta que se ha ido configurando la composición accionarial de la empresa, que poco tiene de española y mucho de argelina, italiana, francesa... y emiratí.
Tras el abandono de la sociedad por parte de Total yBritish Petroleum, a día de hoy el Medgaz es propiedad en un 80% de empresas participadas total o parcialmente por varios estados que no son el español. El 36% pertenece a Sonatrach, el 20% a Cepsa, propiedad desde hace dos días del emir de Abu Dhabi, el 12% a Endesa, participada en un 90% por la italiana Enel y GDF (Gaz de France), operador público (y monopolístico) del gas en Francia.
Quedaría tan sólo un 20% en manos españolas, el correspondiente a Iberdrola, eléctrica participada mayoritariamente por ACS y tres cajas de ahorros. Con la participación de estas últimas ya se verá lo que sucede cuando el mapa de cajas se reordene. Podría caer en manos de ACS, aunque los gestores actuales de la empresa no parecen por la labor de dejarle ocupar siquiera un puesto en el Consejo de Administración.
La composición accionarial del gasoducto quedaría como muestra el siguiente gráfico. Entre paréntesis los nombres de los países cuyos Gobiernos disponen de control efectivo sobre las compañías referidas.
Cuando el proyecto Medgaz echó a andar, Endesa era aún una empresa española cuya estrategia se centraba en crear riqueza en España y no en crearla aquí para transferirla por motivos políticos al extranjero. Después de la absurda maniobra de Zapatero hace unos años que terminó provocando la entrada de Enel es, al menos indirectamente, una compañía controlada por el Estado italiano, es decir, que Endesa fue privatizada en España para, posteriormente, padecer una nacionalización indirecta. Desde entonces los directivos de Endesa se afanan en descapitalizar la antaño eléctrica de bandera.
Un ejemplo: el traspaso de los jugosos activos renovables de Endesa al holding Enel Green Power. Aunque la nueva empresa cotiza en la Bolsa española se maneja desde Italia. No hay más que echar un vistazo somero al pasaporte de sus directivos. Sólo dos españoles, y en carteras menores, casi residuales, como testigos mudos del expolio al que fue sometida la otrora vigorosa división de renovables de Endesa. El resto, hasta 17, italianos y un alemán. Nada hace pensar que el papel que Endesa pueda jugar dentro de Medgaz sea barrer para otra casa que no sea la propia, es decir, lagubernamental Enel.
Hasta ese momento el reparto de poder dentro de Medgaz estaba casi equilibrado. Las tres partes(española, francesa y argelina) se repartían de un modo mucho más equitativo un pastel que hoy ha quedado totalmente desespañolizado. Un extremo chocante cuando ese gasoducto forma parte de lacolumna vertebral del sistema gasista español.
Sin pretenderlo en un principio nos encontramos con que la llave de este importante gasoducto está endespachos oficiales localizados en Argel, París, Roma y Abu Dhabi, muy lejos todos de España y de los intereses que le son propios. Sobre la mesa del consejo de administración bastante más fuerza tendrá la voz de Sarkozy, de Berlusconi o de Bouteflika que la de Zapatero y, no digamos ya, de los agentes españoles en el sector del gas.
Así, podría suceder que, en el caso de tener que dirimir sobre un hipotético corte de suministro (o su restablecimiento), éste se decidirá muy lejos de nuestro país. Una factor de presión que, inexplicablemente, se ha regalado a gobiernos extranjeros. Una verdad incómoda que nadie de puertas adentro quiere admitir.